Gabriel Rufián: “Mi obsesión es que el discurso de ERC se entienda desde Segovia hasta Vic”

  • Texto: Roger Palà / Fotos: Ivan Giménez
  • dilluns, 9 juliol 2018

Pocos políticos levantan tantas pasiones como Gabriel Rufián (Barcelona, 1982). O lo amas o lo odias, pero resulta difícil encontrar un término medio. Con un liderazgo forjado entre el activismo en las redes sociales y la sociedad civil soberanista, el fenómeno Rufián cayó como una bomba en medio del Congreso. Ahora, el número 1 de ERC en Madrid pasea sus opiniones contundentes por los platós de media España. Dice que su obsesión es que a Esquerra se la entienda en Vic pero también en Segovia o en Jaén. Hablamos con él del debate interno en ERC, de las relaciones (tensas?) entre los partidos 'indepes', de nacionalismo identitario y de republicanismo de izquierdas... Y del 'Frente Nacional Naranja' y de sus 'troles' de Twitter.

“Me gustaría que en los actos de Esquerra hubiera una bandera republicana tricolor. No imagino actos de Alberto Garzón con una estelada”

En su carta a la militancia con motivo de la conferencia nacional de ERC, Oriol Junqueras decía que Esquerra había tenido que cargar con toda la responsabilidad a sus espaldas para “salvar” el 1 de octubre. ¿Qué hizo ERC que no hicieran otros?

Me han sorprendido según qué críticas en relación con este fragmento. Que los consejeros de ERC fueron los responsables de la organización del referéndum es un hecho empírico. El propio presidente legítimo de Cataluña, Carles Puigdemont, encargó solemnemente esta responsabilidad en sede parlamentaria a su vicepresidente, Oriol Junqueras. Lo que ERC salvó, por ejemplo, fue la logística de las urnas. Sin olvidar, y esto se ha recalcado siempre, que el referéndum fue posible gracias a la implicación de la gente.

Otra frase de Junqueras: los discursos “nacionalistas excluyentes son el camino más rápido para volver a ser una minoría ruidosa”. ¿Se refiere a los artículos de Quim Torra?

Cualquier republicano de izquierdas intenta rehuir los ‘mantras’ característicos de un independentismo reducido y minoritario. En España hay medios de comunicación y partidos políticos que nos quieren pequeños, enfadados y diciendo barbaridades. Siempre pongo el mismo ejemplo: el nefasto lema “España nos roba”. A mí me roban Rato, Bárcenas y también Pujol, que no era precisamente de Madrid. A esto se refiere Oriol. Siempre lo ha dicho. La carta de Junqueras no es más que una síntesis de su pensamiento de los últimos años. Cuando le conocí hace tres años, me dijo lo mismo: “Nosotros no somos nacionalistas; somos republicanos”.

Joan Manuel Tresserras, en una entrevista en CRÍTIC, decía que hay una parte del independentismo que expulsa más que atrae.

Hay cierto discurso que se ha hecho siempre —cuando era pequeño, yo ya lo oía decir— que culpabiliza antes a quien es de la misma clase pero vive en Moratalaz y, en cambio, obvia la gente como Fèlix Millet. La gente no come banderas por muy bonitas que sean. La presencia de muchos de nosotros en este proceso así lo refleja. Sería un debate muy interesante saber también qué es ser independentista. Yo parto de un republicanismo de izquierdas. Es más interesante hablar de republicanismo, porque el independentismo es un estado transitorio. Está haciendo mucho más por este proceso de autodeterminación gente como Albano-Dante Fachin o Jaume Asens que no los ‘indepes’ que dicen que España nos roba. A Albano le han aplicado un 155 desde Madrid por ‘indepe’, y eso que él hace dos años que va diciendo que no es ‘indepe’… porque no lo es. Pero es demócrata, está a favor del proceso que vive Cataluña porque lo ve como una amenaza para el régimen del 78.

ERC ha puesto este discurso al frente, pero el hecho es que no dudó en investir a alguien como Quim Torra, que tiene un pensamiento de carácter nacionalista, se refiere a “los españoles” en genérico y no es precisamente una persona de izquierdas. ¿ERC se siente cómoda con este tipo de aliados?

Nos encontramos tan cómodos como Colau con Collboni: seguramente, poco. Pero, dicho esto, los artículos de Quim Torra es necesario, en primer lugar, leerlos. En segundo lugar, él pidió disculpas en tres o cuatro ocasiones: seguramente aún lo tendrá que hacer 155 veces más. Y yo mismo, en el programa ‘El objetivo’, de La Sexta, dije que algunas de estas afirmaciones me parecían lamentables, y me reafirmo. Pero también me parecen muy desafortunadas las declaraciones de Elisenda Alamany en su fotolog… Lo digo porque de estas no se habla tanto. Hay quien quiere hacer creer que somos los herederos de Pujol, que estamos encantados con el 3%, que somos nacionalistas excluyentes… Pero personas como Ruben Wagensberg, Jenn Díaz o Albano-Dante Fachin reflejan que esto es absolutamente mentira. Ojalá algún día encontremos a Ciudadanos, al PP y al PSOE pidiendo disculpas por afirmaciones desafortunadas como ha hecho Torra.

FOTO: IVAN GIMÉNEZ

“No tengo nada en contra de la españolidad de nadie. Yo quería que España ganara el Mundial”

¿Cómo recibe ERC las acusaciones de “autonomismo” que se le están haciendo desde varios ámbitos del independentismo?

Todo ello forma parte del carácter cainita que tiene este proceso. Pero este tipo de actitudes no son exclusivas del caso catalán. Ahora habrá una coalición ‘de facto’ entre Podemos y el PSOE, y estoy convencido de que habrá discusiones, diferentes puntos de vista, acusaciones de todo tipo… Ya lo estamos viendo con Radiotelevisión Española. Y es normal. Estamos hablando de dos espacios políticos muy diferentes. Veo normal que haya discrepancias entre gente tan diferente como Anna Gabriel y Carles Puigdemont, o entre Oriol Junqueras y Antoni Castellà.

ERC ahora habla mucho de ampliar la base, pero nadie sabe exactamente qué quiere decir esto.

Hay quien se ha mofado de forma muy injusta de esta idea. Pero ampliar la base no implica renunciar a nada: simplemente implica querer ser más. Ampliar la base es hablar con el votante del PSC a quien le dan vergüenza las ‘selfies’ de Iceta con Albiol. Es hacer que Parlon pacte con ERC en Santa Coloma de Gramenet y no con Ciudadanos. Debemos ser capaces de interpelar a aquellos que cobran el salario mínimo interprofesional y, en cambio, votan un partido como Ciudadanos, que está en contra de subir el salario mínimo interprofesional.

Quizás es que para muchos catalanes votar a Ciudadanos es la mejor forma de oponerse a la independencia.

Pero yo no tengo nada en contra de la españolidad de nadie. Yo quería que España ganara el Mundial. Me gustaría mucho que en los actos de ERC hubiera una bandera republicana tricolor… ¡Más que nada, porque me cuesta imaginar a Alberto Garzón con una ‘estelada’ en sus actos! De hecho, ya ha pasado. Hemos sacado una tricolor, pero la prensa se ha olvidado de explicarlo.

Los revolucionarios que tomaron el Palacio de Invierno no se pararon a pensar que debían ampliar la base. Lo hicieron y ya está. ¿Este relato es una excusa para no implementar la República?

Esto es un planteamiento tramposo. Nosotros reivindicamos lo que pasó el 1 de octubre y también lo que ocurrió el 3 de octubre, que me pareció aún mayor. Allí vi como sindicatos y gente cercana al mundo de los socialistas estaban en la calle con nosotros contra la barbaridad de la acción policial contra el referéndum. Lo que ocurrió el 3 de octubre es el futuro del proceso. Reivindicamos todo esto, y también el 27-0. Pero también estoy convencido de que el Gobierno español no se sentará con nosotros sin una derrota electoral previa inapelable.

FOTO: IVAN GIMÉNEZ

“Esto no es Vistalegre 2. Aquí no hay frentes ‘errejonistas’ o frentes ‘iglesistas'”

ERC vivía un momento plácido, pero en la conferencia nacional [30 de junio y 1 de julio en L’Hospitalet] hubo 1.400 enmiendas de las bases al documento inicial. ¿Hay nubes de tormenta en el horizonte?

Que nadie se preocupe: esto no es Vistalegre 2. Aquí no hay frentes ‘errejonistas’ o frentes ‘iglesistas’. Lo que hay es un partido que durante más de 80 años de historia ha sufrido de todo, que ahora tiene una represión brutal encima, con el presidente en la cárcel y la secretaria general en el exilio, y un montón de cargos a punto de entrar en prisión. Esto hace que el partido pase por un momento muy vivo y se replantee muchas cosas. Pero lo que es anormal es hacer comisiones permanentes con Junqueras en Estremera o por videoconferencia con Marta Rovira.

En la conferencia nacional también se debatieron lemas… ¿”Fem República”, “Som República”, o ninguno de los anteriores?

No tengo ni idea, y el debate me da tanta pereza como a ti.

El momento represivo también obliga a una renovación. ¿Qué papel tiene Rufián en la nueva ERC?

Yo me creo mucho el frente de Madrid. Dijimos que íbamos a ser oposición de un bloque muy determinado y ocupar espacios mediáticos, y creo que lo hemos conseguido. Mi obsesión es que el discurso de ERC en Madrid se entienda desde Segovia hasta Vic pasando por L’Hospitalet y por Jaén. Creo humildemente que es mi lugar. Ahora bien —y sé que lo dicen todos los políticos—, yo estaré allí donde me digan. La presencia de gente como Pere Aragonès, Marta Vilalta, Ruben Wagensberg, Jenn Díaz, Isaac Peraire, Sergi Sabrià… No conozco un partido con una colectividad de liderazgos tan importante. Yo siempre admiraba mucho a Podemos por su gran capacidad de sacar caras nuevas y pensaba que nosotros debíamos hacer lo mismo. Estoy convencido de que tenemos mucha gente capacitada para hacerlo y lo estamos consiguiendo.

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“Había un acuerdo para ir a las consejerías tras la proclamación de la República. Hay que recordar quién fue y quién no”

Otro de los liderazgos morales de ERC es Joan Tardà. Últimamente está siendo blanco de muchas críticas que lo acusan de querer aliarse con el PSC o los Comunes.

Sinceramente, debemos huir un poco de las burbujas de redes sociales. Si fuera por Twitter, Alberto Garzón sería presidente del Gobierno, y Joan Laporta, del Barça. Pero de lo que estoy convencido es de que tú paras a 20 personas en la Puerta del Sol y preguntas por cuatro líderes de la izquierda en España y te dirán Julio Anguita, Xosé Manuel Beiras, José Antonio Labordeta y Joan Tardà. Y pasará lo mismo en una plaza de Cornellà. Se le hacen algunas críticas que… mira, yo he visto a Tardà rompiéndose la cara con el PP y el PSOE desde hace años. Algunos que ahora lo critican no hace mucho estaban pactando con estos partidos en Madrid.

Muchos se preguntan por qué no pasó nada después de la declaración de independencia del 27 de octubre. ¿Tenemos una respuesta?

Esta es más una pregunta para la gente del Parlament. Durante esos días, la información era la que era y la gestionaba relativamente poca gente, en medio de una presión muy importante de determinados servicios de inteligencia. Ahora bien: lo digo porque es público y notorio. Había un acuerdo para que el lunes siguiente a la declaración de independencia todo el mundo estuviera en las consejerías. Y hay que recordar quién fue y quién no. Esto no es ninguna crítica, porque yo no la haré nunca y me parecería muy irresponsable hacerla, a la gente que decidió irse al exilio en un proceso muy duro. Tarde o temprano se explicará.

¿Por qué no se cumplió, ese acuerdo?

Es una pregunta para la gente que estaba en el Govern más que para mí. Pero había un acuerdo porque lo dijeron gente como Jordi Turull o Josep Rull, que fueron dos de las personas que fueron a las consejerías conjuntamente con Raül Romeva y Oriol Junqueras.

¿Existen diferencias estratégicas o políticas entre quienes decidieron irse y quienes decidieron quedarse?

No, y me parecería muy injusto decirlo; sería por mi parte muy irresponsable. Marta Rovira también tomó esta decisión de forma lógica, porque, si no, estaría en Alcalá Meco. No haré ninguna crítica a la gente que se quedó sabiendo qué pasaría, y a la gente que decidió irse. Si me preguntas qué habría hecho yo, yo me habría quedado, porque me conozco el carácter y sé que tendrían que llevarme esposado. Pero confrontar estos posicionamientos sólo hace que Ciudadanos, el PP y el PSOE aplaudan con las orejas.

Hay un tuit que te perseguirá toda la vida: “155 monedas de plata“.

Ahora hacía tiempo que no me lo preguntaban… De mí se pueden decir muchas cosas. Pero poca gente me puede decir: “Este tipo es un cobarde”. ¿Alguien cree que, si este tuit realmente hubiese ido dirigido al presidente de la Generalitat [Carles Puigdemont], yo no lo admitiría? Recordemos el contexto en que lo escribí. Era el 26 de octubre. Había la cantinela de que Puigdemont podría convocar elecciones. ERC hace un comunicado donde dice que está legítimamente en contra. Como igual de legítimo era plantearse convocar elecciones sabiendo lo que vendría. Diez minutos después, Albiol y Pablo Casado salen a decir ante 155 micrófonos que en ningún caso el 155 se retiraría. Era falso que, de haberse convocado las elecciones, el 155 no se habría aplicado. Lo dijo el PP, que tiene mayoría absoluta en el Senado. Aquello a lo que yo me refería, de forma desafortunada, era a la oferta que se estaba haciendo: 155 monedas de plata para quien las quisiera aceptar. Pero bueno, sé que hay insignes periodistas que han hecho insignes artículos sobre el tema y continuarán diciendo que esto es así.

¿No es una contradicción demasiado grande que ERC presionara muy fuerte por la declaración de independencia los días previos al 27-0 y luego, en cambio, haya modulado mucho más su discurso?

A mí me enseñaron que en política tenías que cumplir las promesas. Al final, ERC lo que quería era respetar el mandato del 1-0 porque la gente votó de manera heroica. Hay que recordar las amenazas de Cospedal en portadas del ‘Abc ‘, frases como “lo siguiente no serán pelotas de goma”… Y lo que ahora dice ERC es que, después de la represión y de los encarcelamientos, debemos seguir sin renunciar a nada, pero hemos de interpelar a más gente. En las próximas municipales tenemos que salir a ganar como nunca.

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“Si al final Quim Torra no hubiera sido presidente, habríamos seguido hablando y quizás habría habido otras opciones”

Después de las elecciones del 21-D, ERC y la CUP sumaron más diputados y más votos que Junts per Catalunya. Podían haber planteado un candidato independentista y de izquierdas a la presidencia. ¿Por qué no lo hicieron?

En primer lugar: guste más o menos, Junts per Catalunya ganó las elecciones en el seno del bloque independentista o republicano. Cualquiera puede entender que JxCat tenía el derecho de presentar candidato a la presidencia de la Generalitat. Hay que recordar que, si Puigdemont, Sànchez o Turull no pudieron ser presidentes, no es por culpa de ningún partido independentista, sino por culpa de Llarena, del PP, del PSOE y de Ciudadanos. Dicho esto, recuerdo que en su momento, al principio de todo, dije que, si hablábamos de restitución, me parecía de sentido común que, si el número 1 de un Gobierno no podía serlo, el presidente fuera el número 2.

Entonces… ¿por qué ERC no propuso una investidura de Junqueras?

Porque esto necesitaba de un consenso de todo el bloque ‘indepe’. Implicaba también a la CUP, que tuvo un posicionamiento muy claro y respetable desde el principio. Pero bueno, al final la situación se desatascó y un candidato de Junts per Catalunya fue presidente. Si no hubiera podido ser así, habríamos seguido hablando y quizás habría habido otras opciones.

Si la CUP hubiera dicho que ‘no’ a Torra, ¿ERC habría planteado una candidatura alternativa?

No tengo ni idea. Quim Torra fue presidente y el resto es ciencia ficción política.

La CUP también criticó mucho que ERC y el PDeCAT hicieran presidente a Pedro Sánchez, líder de un partido del 155. Si el PP y el PSOE son lo mismo, ¿por qué investir a Sánchez?

El propio Tardà lo dijo: nuestro ‘sí’ a Pedro Sánchez es un ‘no’ a Mariano Rajoy. Echar a ladrones y carceleros de las instituciones no era una opción: era una obligación. La pregunta, con todo el respeto por la CUP, es: hombre, que un bloque político tan importante, transversal e inaudito que va de Bildu al PDeCAT, pasando por ERC y Podemos, apoye esta moción de censura… pues imagínate a quien estamos echando. Es muy potente para el independentismo de izquierdas que nadie nos pueda decir que no hemos hecho todo lo posible para que cambiaran las cosas en España. Es una forma de desactivar el discurso que dice que nos olvidamos de nuestros hermanos gallegos y murcianos. Pero que todo el mundo tenga claro que nosotros entendemos a quien tenemos delante. La diferencia entre Zoido y Marlaska es que Marlaska es más guapo; pero, en cuanto a derechos civiles, las diferencias son pocas.

“Votar a favor de la renovación del consejo de RTVE es echar a los manipuladores”

¿Entre el PSOE y ERC hay un marco de negociación?

No. A mí me gustaría que el Espanyol ganara la Liga, y que Pedro Sánchez se convirtiera en un federalista asimétrico gramsciano y se sentara a hablar con nosotros, con Bildu, con Podemos… y planteara un referéndum de autodeterminación. Pero no pasará, porque, si pasase, entrarían los GEO en la Moncloa. Y esto no lo digo con alegría. Me parece dramático que haya partidos en España que ganen votos metiendo gente en prisión. Me parece dramático que Pedro Sánchez no pueda salir a decir que es una barbaridad que haya gente en la cárcel porque, si lo hace, pierde votos.

¿Pedro Sánchez piensa que es una barbaridad que los líderes políticos del independentismo estén en prisión?

Cualquier demócrata lo piensa. Y en los pasillos gente de todo tipo nos ha dicho en privado que es una barbaridad.

Habéis negociado, por ejemplo, el voto a favor de la reforma de RTVE.

Esto que voy a decir ahora es un posicionamiento personal, pero yo era partidario de votar a favor de la reforma porque creo que es muy complicado no votar a favor de echar a manipuladores de RTVE. Es un drama lo que le han hecho en la televisión pública española. Y estaba a favor de votar y no proponer a nadie, o proponer a algún periodista de dentro de la casa que se haya manifestado en contra de la manipulación… O a alguien como, por ejemplo, Albano-Dante.

¿Querías enviar a Albano al consejo de administración de RTVE?

Si, ¿por qué no? No es ‘indepe’, es crítico, viene del periodismo crítico… Sí, por supuesto. Pero creo que era prioritario un nombre de consenso y no un intercambio de cromos como se ha visualizado en las últimas semanas.

FOTO: IVAN GIMÉNEZ

“Con los Comunes nos tenemos que encontrar tarde o temprano. El futuro son pactos como los de Sabadell o Badalona”

Algunos tienen la mosca detras de la oreja. ¿No será que ERC quiere hacer un nuevo tripartito con el PSC y los Comunes?

“Que vienen los rojos!” [Ríe.] Yo creo que lo hemos dicho muy claramente, y yo lo digo más claro aún: no me interesa hablar con Iceta, sino con los que votan a Iceta, y que nos voten a nosotros.

Tú has sido bastante duro con los Comunes. Los has acusado de ser un nuevo PSOE… ¿Tan mal los ves?

Esto de ser un nuevo PSOE lo ha dicho Pablo Iglesias en mil mítines y no es malo; es legítimo, y no lo digo como un insulto. He sido crítico con la cúpula de los Comunes porque muchas veces he encontrado menosprecio para con nosotros. Te vienen a decir: esto vuestro de la independencia es ‘guay’, pero ahora no me va bien. Pero con nosotros siempre podrán contar. Nos tenemos que encontrar con los Comunes tarde o temprano. El futuro son pactos como el de Sabadell o Badalona. El otro día me entrevisté con Xavi Domènech y al final siempre llegamos a la misma conclusión: la única diferencia entre el mundo de los Comunes y nosotros es de tempos, y que ellos piensan que el cambio en España no llegará por Cataluña, y nosotros, en cambio, creemos que sí, que la única opción de operar un cambio en España es a través de Cataluña. Eso sí, no haremos —y perdón por el tono machista— de criada de nadie. Me siento más cercano a gente que no va de la izquierda tan pura que de Coscubiela.

“Una lista unitaria entre el PDeCAT y ERC le regalaría la alcaldía a Ada Colau”

¿Cómo ves Barcelona y qué papel debería tener ERC hacia Ada Colau?

ERC debe atraer al electorado de los Comunes hacia el proceso político que vive Cataluña. Soy bastante escéptico con Colau. Lo digo en el mejor sentido: ella es una bestia política, y es muy legítimo que tenga una carrera proyectada, pero el problema es que, cuando tienes una carrera política proyectada, a veces te comportas demasiado bien porque tienes miedo de molestar a alguien.

Hay quien dice que se deben convertir las municipales en un nuevo 14 de abril, pero ahora para hacer efectiva la República Catalana.

Yo no haré según qué paralelismos porque me parece que la gente está un poco harta de tanta épica. Pero son las municipales más importantes de la historia reciente. El gran reto del republicanismo es ganar el corazón de Tabarnia, esa cosa que se han inventado. Y el gran reto es la movilización. Lo repito: se necesitan frentes ideológicos; no frentes nacionalistas o identitarios.

Tú siempre has alertado del peligro de Ciudadanos. Hablas a menudo del ‘Frente Nacional Naranja’… ¿Cuál es la mejor forma de combatir el discurso de Ciudadanos?

No haciendo frentes identitarios y nacionales en las municipales. Si yo fuera un militante o alcaldable de Ciudadanos, ¿cómo me sentiría más cómodo: ante un bloque identitario y nacionalista o ante un bloque antirrepresivo e ideológico? Y lo digo también con mucho respeto y afinidad: ¿Ada Colau, cómo se sentirá más cómoda en Barcelona? Con una lista PDeCAT-ERC o con candidaturas separadas? Si vamos juntos, y lo digo con cariño, nos la encontraremos de nuevo diciendo que somos los herederos del 3% y de Pujol. Lo que yo intento siempre, quizá equivocadamente, es restar argumentos al adversario.

Así pues, ¿no ves clara la lista unitaria por Barcelona que propone Jordi Graupera?

Yo estoy de acuerdo con una lista unitaria de verdad, porque una lista entre el PDeCAT y ERC no es unitaria. Para que lo fuera, deberían estar también la CUP, los Demòcrates, gente de Òmnium, la ANC, también una parte de los Comunes… Una lista unitaria entre el PDeCAT y ERC le regalaría la alcaldía a Ada Colau.

FOTO: IVAN GIMÉNEZ

“Si algo he aprendido en la vida, es que, cuando alguien te dice que no es de derechas ni de izquierdas, en realidad es de derechas”

Hablemos de los movimientos sociales soberanistas como Òmnium o la ANC. Últimamente, la Assemblea ha hecho declaraciones un poco duras. Elisenda Paluzie, la nueva presidenta, alertó a Torra sobre posibles traiciones. ¿Cómo ves este discurso?

Tengo tantos amigos y gente a la que quiero dentro de la ANC que prefiero no hablar de la ANC. Quizás se podrían malinterpretar mis palabras, y me parecería injusto.

Han sido y son muy importantes, han organizado las movilizaciones más grandes de la historia reciente de Europa, tengo muy buena relación con mucha gente que se está dejando la piel. Aparte de que tengo a Carme Forcadell, ex presidenta de la ANC, en prisión. Sería injusto para mí criticarlos.

¿Ves diferencias estratégicas entre lo que plantea la ANC y lo que plantea Òmnium?

No. ¿Tú las ves?

Yo, algunas sí.

¿Ah, sí? Yo no. Yo veo dos plataformas civiles que históricamente siempre han tenido sus particularidades, pero tampoco encuentro tantas diferencias. Òmnium viene de lejos, con una historia antirrepresiva muy importante.

Hay un cierto discurso que aparece en el ambiente que dice que “los partidos” han sido responsables de derrochar la fuerza acumulada por “la gente” durante el 1 de octubre. Pienso en la ex consejera Ponsatí, que decía que el gran mal del proceso era “el partidismo”.

Sería una falta de respeto por mi parte criticar a cualquier exiliado, incluyendo evidentemente, a la consejera Ponsatí, a quien respeto muchísimo, esté más o menos de acuerdo con lo que dice, al igual que respeto todo lo que dicen Toni Comín o Meritxell Serret… Pero, cada vez que oigo lo de “los partidos” y “la gente” —¡Podemos también habla de “la gente”!—, me resuena aquello de “yo no soy ni de izquierdas ni de derechas”. Y, si algo he aprendido en la vida, es que, si alguien dice eso, es que es de derechas.

Toni Comín también ha sido crítico con ERC en una entrevista que le hizo ‘Vilaweb’. ¿Se ha distanciado del partido?

¡No! Esto es como decir que Carolina Bescansa es crítica con Podemos. Comín es una persona que ha sido y será muy importante en el proceso, un amigo personal mío que me dio mucho apoyo cuando no me conocía nadie. No lo criticaré nunca. Sería un miserable si lo hiciera.

Tú eres una persona forjada en el mundo de las redes sociales. ¿Se pueden construir liderazgos sólidos en este mundo, donde todo es efímero y volátil?

Al final, las redes son un medio de comunicación. Tienen sus problemas, pero es muy democrático y positivo que puedas interpelar a un cargo determinado y te pueda responder. Evidentemente, hay ‘troles’ agresivos, y hay una gran batalla por el relato. Pero un tuit es una frase. Y la política de toda la vida se ha hecho con frases que intentaban sintetizar la realidad. No conozco a nadie que critique a un político que use Twitter y que, al mismo tiempo, no sea muy malo usando Twitter. Hay un cierto clasismo, como si en Twitter no se pudiera hacer política en serio. Hay quien cree que la política es un ‘santo grial’ reservado a según qué clases sociales. Pero las redes son un espacio importantísimo. Ahora estamos viendo como Ciudadanos, Sociedad Civil Catalana o incluso el PP, que lo saben hacer muy bien, están practicando una auténtica ‘opa’ en las redes sociales. Hay que librar esta batalla.

¿Las redes no empobrecen el discurso?

Hay de todo. No debes entrar nunca en el insulto, pero yo, por ejemplo, estoy en contra de que un político tenga que dimitir por un tuit de hace cinco años, a menos que sea una bestialidad absoluta. Hablo desde mi experiencia personal, y lo he hablado con Íñigo Errejón o con Alberto Garzón, que también tienen muchos ‘troles’ encima. Todo ello es la batalla por el relato.

En la política hay, en los últimos años, una obsesión por el relato. Pero la política también son hechos concretos. Conseguir materializar cambios.

Te pongo el ejemplo de alguien que ha tenido la razón toda su vida: Julio Anguita. En un mundo ideal, Anguita habría sido presidente del Gobierno. Tenía la razón hace 25 años cuando alertaba sobre los peligros de la Europa del capital y de las fronteras. ¿Por qué no ha ganado nunca? Porque la izquierda no ha sido nunca capaz de explicarse como lo ha hecho la derecha. ¿Por qué Ciudadanos tiene la potencia que tiene? Porque sí lo hacen. Nosotros podemos hacer dos cosas: decir que esto no va con nosotros porque es feo, o hablar para que todo el mundo nos entienda. Lenin lo decía, con una connotación machista evidente: te han de entender incluso las cocineras.

Un titular tuit. Rufián, diciembre de 2015, en una entrevista en ‘El Nacional’: “No hay plan B, estaremos 18 meses en el Congreso, ni un día más. Después nos iremos”. Allí seguís.

¡No! Porque de esta frase siempre se olvida de una manera casual la última parte: nos iremos “siempre que el Govern de Catalunya nos lo pida”.

 

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