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Foto: IVAN GIMÉNEZ
Entrevistes

Cristina Fallarás “El feminismo tiene que ser anticapitalista, antirracista y antirreligioso”

Cuando terminamos, Ivan, el fotógrafo, me dijo: “Periodistas de esta escuela ya no quedan”. Cristina Fallarás (Zaragoza, 1968) es periodista y escritora. Novelista negra muy reconocida (tiene el prestigioso Premio Hammet) trabajó en el Mundo, La Ser o El Periódico. Fue despedida de ADN en 2008, a inicios de la crisis, en el octavo mes de embarazo. En 2012 fue deshauciada de su casa al no poder afrontar la hipoteca que tenía contratada con el BBVA. De todo aquello surgió “A la Puta Calle” (Del Bronce, 2013). Se ha convertido en una de las feministas españolas con más proyección. El año pasado fue la impulsora del hastag/campaña Cuéntalo, que consiguió que en diez días tres millones de mujeres explicaran las vejaciones sufridas a manos del machismo.

13/03/2019 | 18:55

Tu último libro es ‘Honrarás a tu padre y a tu madre’ (Anagrama, 2018). ¿Como era tu familia?

Como diria Jaime Gil de Biedma, mi familia era rica y yo estudiante. Mi padre es un hombre de origen humilde, los suyos pertenecían al mundo del teatro. Su padre, mi abuelo, fue fusilado en 1936. Por el contrario, él, mi padre podría ser descrito como ultrareligioso, integrista católico. Mi madre es una mujer de origen pseudoaristocratico, tenían un titulo nobiliario y su padre era bisnieto de Benito Juárez, que fue presidente de México. Mi abuelo materno era militar franquista y fue entrenado por la Gestapo: formaba parte del servicio de inteligencia militar de Franco y Mussolini y organizó el tránsito de nazis desde Alemania hasta México. Eso lo supe bastante después. Crecí en una Zaragoza rica, ultraconservadora, ultracatolica, franquista y muy acomodada.

¿Cuando tuviste conciencia de qué significa pertenecer a una clase?

La conciencia de clase es compleja, en mi caso. Al ser de educación católica y perder la fe al final de la adolescencia, me hize marxista. Todo católico que pierde la fe se hace marxista, sino seria idiota. En mi caso, en la conciencia de clase se entremezcla una idea intelectual ligada al marxismo y una idea de cuna ligada a una clase muy privilegiada. Podriamos decir que obligarme a mi misma a vivir como clase media fue una manera de maltratarme y de no pertenecer a ninguna de las dos. En el libro hablo mucho de la posibilidad de elegir donde perteneces. Escoger donde pertener es importante. En un momento dado, decido que hay algo en mi que pertenece mucho más a la idea y la clase de mi abuelo fusilado y a su familia, ligada al teatro, republicana y socialista (eran miembros de la UGT), que al resto, pero no puedo evitar tener un componente tremendo de soberbia… y la soberbia viene de la clase alta, claro.

Foto: IVAN GIMÉNEZ

“La clase alta española és esencialmente garbancera, labriega y unida a la propiedad de la tierra”

En una entrevista de Pablo Iglesias hace unos meses hablabas de la soberbia y de lo que habías tenido que trabajarte…

En realidad es un proceso natural. Cuando aterricé en Barcelona, opté por un trabajo en Nou Barris. Mi formación allí fue muy aleccionadora. Llegué para dirigir un periódico de barrio gratuito, uno de los primeros de este formato que hubo no solo en España sino en Europa en esa época.

Era a finales de los ochenta.

Allí entiendo de golpe y admito más lentamente mi gilipollez, mi incapacidad, mi paletismo y mi incultura. Aquellas y aquellos que hemos sido educadas en la idea de la clase alta privilegiada y del franquismo tenemos una incultura muy parecida a la que tienen entre Casado, Vox y Aznar. Es decir, ignorar que cualquier desarrollo intelectual y político viene de una raíz marxista-tomista-aristotélica. ¿Sabes qué pasa?

Dime…

La clase alta española es esencialmente garbancera, labriega y unida a la propiedad de la tierra. No así la aristocracia italiana o francesa, con una ligazón con el mecenazgo artístico mucho mayor. En España los nobles en esencia eran criadores de cabras. Es muy dificil encontrar un nexo de la aristocracia o de la Iglesia española que tenga que ver con la cultura.

La ausencia de burguesía en la España de cultura castellana también es importante ¿no? Sobre todo si quitamos Catalunya y el País Vasco.

Quitemos sólo Catalunya, yo no quitaría el País Vasco… y aún así la burguesía catalana es una burguesía muy tardí. Insisto en que la burguesía no era adinerada. Lo era la aristocracia, relacionada con la propiedad de la tierra. Los Alba son un ejemplo palmario. En Alemania, Francia o Italia, en cambio, están vinculados a la cultura y al arte, más o menos como la Iglesia católica en esos lugares, como forma de inversión.

En España es más extractiva.

Casi ni extractiva. Es un poco como el príncipe Juan en Robin Hood: esquilmar a aquellos que tienes por debajo. El robo a aquellos que trabajan es algo que permanece hasta nuestros días.

Foto: IVAN GIMÉNEZ

“Los regímenes militares matan. El franquismo, además, roba. Roban campos, roban industrias y roban todo lo que pueden”

¿Qué pósito hay de ello en la derecha española actual?

Queda un poso muy poso. Un poso franquista de haber robado y haber matado sin ser castigados. Es decir, el régimen de Franco, un régimen esencialmente paleto y basado en el latrocinio, lo que hace es emular a las clases altas que no han podido ser. Por lo tanto, robar, robarlo todo. Es un régimen de extracción militar y criminal. Otros regímenes militares se quedan en eso, en matar. El franquismo, además, roba. Roban campos, roban propiedades, roban industrias, roban tierras, roban mujeres, roban niños, roban ateneos, roban asociaciones, roban edificios, roban vidas. Roban, en general. ¿Por qué no desenterramos a Franco y a los asesinados de las cunetas? A cualquier gobierno socialista o nacionalista catalán o vasco no les hubiera costado mucho desenterrar a los fusilados y no dejarles en las cunetas, el problema es que una vez restablecida esa dignidad el siguiente paso es económico. Si se devuelven los cuerpos a las familias lo siguiente que tenemos que devolver son sus bienes. Y aquí es cuando el Partido Socialista, toda la Iglesia española, el Santander, OHL, Construcciones y Contratas, el tipo este que es o era presidente del Real Madrid, toda la clase financiera y política española, todas las grandes empresas del Íbex, si desenterramos a los asesinados y asesinadas del franquismo se quedan en pelotas. Toda su riqueza es fruto del robo. Por eso no se abren las cunetas masivamente. Porque una vez devueltos los muertos, hay que devolver la tierra y el dinero.

Volvamos a tu itinerario vital. Desembarcas en la Barcelona de los ochenta. La heroína…

Poca heroína había, ya. Desde finales de los setenta hasta mediados de los ochenta fue el momento álgido. Mis colegas se me murieron antes de llegar a ‘Barna’ en el 86.

¿Cómo era aquella ciudad?

Extraordinaria. Muchas de las cosas que hacíamos entonces, hoy nos llevarían a la cárcel: a nadie le parecía mal que se ocuparan viviendas y cuarteles. El movimiento libertario, por supuesto, después de cada mani era violento y a nadie se le caían los anillos. Recuerdo mucho las luchas antimilitaristas, por la insumisión, el movimiento Mili KK, la recuperación de los barrios, los ateneos populares… En huelga general, los piquetes sellábamos con silicona las persianas de los comercios y no pasaba nada. ¡Eran más activos contra nosotros los taxis que la policia!

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“Se pensaba que el PSOE era socialista. La ficción de que en España existía el socialismo fue brutal”

Fueron los años de la hegemonía del PSOE.

Se pensaba que el PSOE era socialista. La ficción de que en España existía el socialismo fue brutal. Cuando me dicen “¡Cuanto ha cambiado Felipe Gonzalez!”, me gusta recordar que en el 83, cuando llevaba sólo un año en el poder pactó los sillones de la ONU con las juntas militares de Videla. Cuando todo el mundo sabía quien era Videla y ningún mandatario internacional visitaba Argentina excepto el jefe de estado de España, Juan Carlos I, que fue allí a recibir una medalla. Felipe Gonzalez en aquellos años vendió armamento a Argentina y a Chile por valor de miles de millones. A varios cargos de las dictaduras argentina y chilena les condecoró y propuso a Pinochet como ejemplo del tránsito de la dictadura a la democracia. Como Adolfo Suarez, un franquista criminal al que le hemos puesto un aeropuerto. Pero también es cierto que, por otro lado, había personajes como Tierno Galván, ‘el Viejo Profesor’.

Símbolo de la “modernidad” socialista.

La base de la idiotez, es lo que era. Un tipo que en teoría siendo de izquierda socialista grita desde el balcón del ayuntamiento de Madrid: “El que no esté colocado que se coloque”, que viene a decir “deja de luchar por las fosas, los exiliados y la dignidad y drógate con Alaska y los Pegamoides”. Eso y la teta al aire de Susana Estrada, “el destape” y “la movida”, vinieron a sustituir la verdadera Transicion que habría sido admitir que en España, con la excusa de la legación del PCE y con la aquiescencia del hijo de puta de Santiago Carrillo, no se legalizó ningún partido republicano. Darme cuenta de todo ello fue tremendo.

¿Los libertarios eran los únicos que impugnaban ese mundo? Ellos y la izquierda radical –lo que ahora son ‘anticapis’– y el independentismo rupturista vasco y catalán, verdad?

En la seguna mitad de los ochenta, el independetismo catalán que llamas rupturista era muy minoritario, no eran nada. Y luego estaba ETA, claro.

“Todo es violencia. El estado utiliza legítimamente la violencia, o no, cuando me echa de mi casa con hijos”

Antes hablabas de violencia…

No voy a decir que el uso de la violencia es legitimo porque me meterían en la cárcel. Pero todo es violencia. El estado utiliza legítimamente la violencia, o no, cuando me echa de mi casa con hijos. Utiliza legítimamente la violencia, o no, cuando Marlaska devuelve en caliente a mujeres, hombres y niños. Utiliza legítimamente la violencia, o no, cuando permite que 2.000 personas mueran ante nuestras costas. Quemar un cajero, montar una algarada, hacer una barricada de ruedas ardiendo, ir a escrachar a Soraya Saenz de Santamaria, ¿de verdad es violencia? ¿Tu recuerdas la reconversión industrial? Lo minimo que hacían los vascos y los mineros asturianos era poner ruedas ardiendo. Y ahora parece que los CDR catalanes poco menos que son los hijos de las tribus armadas de David. Ha sido un cambio profundo a la idiotez. Probablemente en aquella sociedad de los ochenta había más libertad y menos ignorancia que en la actualidad. Para mi es abrumadora la ignorancia que vivimos y permitimos a los poderes públicos y a los medios. Lo que pasa con Venezuela, la emigración en Europa, la situación de los presos políticos en Cataluña o pensar en serio que Albert Rivera es un político.

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“Albert Rivera es un anuncio de television. No es nada”

¿Qué es Albert Rivera?

Albert Rivera es un anuncio de television. No es nada. ¿Qué es Trump? No es un político. Muy resumido: Trump no es un político, es las multinacionales en el poder por fin. El mensaje que se nos dá es que los políticos tradicionales ya no son necesarios. ¿Alternativas? Lo que hay, lo que el sistema permite, son unos Noam Chomsky, Bernie Sanders, Jeremy Corbyn, Zygmunt Bauman, esos hombres viejos, ligeramente ceñudos, de ideas sensatas y de otra época, pero que se nos da a entender que no pueden ir a ningún lado… Eso es lo que quieren que creamos que queda de la política. Y el recambio es, por supuesto, la empresa. Toda nuestra ética, comunicación y consumo no tiene que ver con acciones políticas, sino comerciales. El primer paso pues, son Trump. Macron y Rivera, también. Puede salirles mal y que Abascal o Salvini se les cuelen. Pero es cuestión de tiempo. Lo mas importante de la época que vivimos es que los políticos han quedado obsoletos.

Entonces, lo que llamamos “movimientos o políticos del cambio”, ¿qué salida tiene?

Ninguna. Pequeños grupos de resistencia ligados a lo municipal y a lo local. Yo trabajé, ya en los noventa, con Pasqual Maragall y él empezó hablando de la Europa de las Naciones, luego de la Europa de las Regiones y finalmente de la Europa de las Ciudades. Era una manera de entender la subsidiariedad como una forma de extraer pequeños polos éticos, una especie de aldeas de Astérix, que sustenten aquello que podríamos llamar una lucha por los derechos humanos. Por eso funcionan Carmena y Colau. O algunos alcaldes gallegos. A Carmena ya no la veo clara, cabe decir. Para mi, Carmena y Errejón ya no pertenecen a lo ético.

Con Pasqual Maragall colaboraste estrechamente…

¿Te parece bien que salgamos al jardín a fumar un cigarrillo?

[Salimos]

Maragall era un excéntrico en el sentido literal de la palabra: fuera del centro. Le conocí porque cuando dirigía el periódico de Nou Barris preguntó quien era yo y pidió un encuentro conmigo y quedamos en Vallbona, donde yo tenía trabajo, en un barrio de barracas, para tomar un aperitivo. Le parecio extravagante que una mujer como yo “fuera” de Vallbona y siempre bromeaba con ello. Yo entonces ligaba lo libertario a una recuperación de la memoria que se oponía a lo que estaba haciendo el Partido Socialista, que era dinamitar y desmantelar el movimiento vecinal y asociativo, más en Espanya que en Cataluña, pero también aqui. Entonces yo tenía mucha relación con Vázquez Montalbán, Juan Marsé y con cierto nucleo intelectual mediante la familia Barral –yo crecí con ellos!– y Pasqual entendía que podia jugar un papel en ‘Catalunya Segle XXI’, el grupo de reflexión y pensamiento que estaba creando. Estaban Salvador Giner, Jorge Wagensberg, Josep Maria Castellet, Encarna Roca, Carme Valls, Pepe Alvarez… y me coló a mi. Era 1993, ¡tenía unos 25 años! Durante dos años cenamos una vez al mes en ‘La Florentina’ en la calle Zaragoza. Hablábamos de como intervenir en política al margen de los partidos creando una estructura social y cívica… ¡Los de Podemos se creyeron que inventaban eso y nosotros ya lo habíamos pensado y hecho veinte años antes! El problema del proyecto de Maragall es que era elitista. Creó el Pla Estratègic Barcelona 2000 donde juntaba a gente de diferentes clases y tendencias. Todo lo que hacia era para enfrentarse al aparato del PSC y le funcionó porque colocó 15 diputados de ‘Ciutadans pel Canvi’ en el Parlament. En el tránsito de ‘Catalunya Segle XXI’ a ‘Ciutadans pel Canvi’ lo dejé. No quería entrar en un partido político. El elitismo de ‘La Florentina’ y la família Comín me cansaban. Me sentía muy lejos de ellos. Quise aportar mi granito de arena, y ya. Mi relato era más bien libertario y abogaba por la necesidad de reivindicar el pasado anarquista y republicano en Cataluña y en España. A veces los del ateneo libertario de Toulouse me invitan a actos suyos, muchos son descendientes de españoles que no pudieron volver. ERC no pudo presentarse a las primeras elecciones democráticas por la R y el PCE cercenó a todos los partidos republicanos impidiendo que se presentaran.

A finales de los noventa todo empezó a cambiar. Hay una escena, casi cinematografica, de la que me acuerdo a menudo, que el periodista Jordi Pérez Colomé reprodujo en este perfil de Antonio Baños. Una madrugada muy tarde o una mañana muy temprano, en un momento en que ambos ya pasábais de los treinta años, volviendo de una noche de fiesta, sentados en unas escaleras, Baños te dijo: “Cristina…”

“…se ha terminado la frivolidad”. Fue en las escaleras del metro de Plaça Universitat a principios de los 2000. Fuimos íntimos amigos con Baños desde segundo de carrera hasta hace poco. Nos entendíamos muy bien. Él perteneciente a una clase y yo a otra y sin embargo con algo común, que era una preocupación culta por como redefinir las relaciones económicas y sociales. Hablábamos entonces de la necesidad de algo que luego fue el 15-M.

¿Cuantos años duró el cinismo y la frivolidad? ¿Hasta la crisis del 2008?

Nunca terminó.

Foto: IVAN GIMÉNEZ

“El feminismo tiene que ser anticapitalista por definición porque el capitalismo es patriarcal”

Me gustaría hablar contigo de los feminismos múltiples…

Feminismo.

¿Sólo uno?

Sólo uno.

¿Por qué?

Dime cuales son los otros.

El de las mujeres racializadas o el de las pobres…

Feminismo. El debate abolición o regulación no es nuestro y nos lo han impuesto para dividirnos. El debate sobre transfobia o no transfobia es suyo y nos lo han impuesto. Hay feminismo, hay lucha antirracista, hay lucha de clases. El feminismo tiene que ser anticapitalista por definición porque el capitalismo es patriarcal y tiene que ser antirracista porque hay una solidaridad transnacional y antirracista tranversal que ningún movimiento tiene, y es profundamente… ya no ateo sino antirreligioso.

Foto: IVAN GIMÉNEZ

“Si eres cristiano, defiendes jerarquía, machismo, violación, dolor, acumulación de riquezas, genocidio…”

El feminismo islámico o las feministas que se reclaman de tradición cristiana no lo verían así…

No existe el feminismo islámico y no existe el feminismo cristiano.

Ellas sí se reclaman así…

Pues que dejen de ser católicas o musulmanas. ¡No las reconozco! Toda base de construcción de violencia contra la mujer se basa en la idea de Eva y de la virgen. No conozco a ninguna virgen que no sea mi hija de diez años. Cualquier construcción basada en una virgen se basa en un opuesto, que puede ser castigado y sometido. Ademas, su virgen es capaz de parir sin follar. Con lo cual nosotras somos unas guarras, no sólo porque necesitamos follar sino porque además no somos vírgenes. Si le sumas a esto que Eva es la culpable de todos los males sobre la capa de la tierra, ¿me vas a decir que una mujer que crea en esos dogmas católicos puede ser feminista?

La aportación de cristianos y de personas religiosas a los movimientos emancipatorios y de izquierda es relevante.

Participan en tanto que son hombres y mujeres buenos, no como cristianos. Es contradictorio. Si eres cristiano defiendes jerarquía, machismo, violación, dolor, acumulación de riquezas, genocidio… esa falacia de los cristianos obreros no puedo entenderla. De ninguna manera alguien que defienda la Iglesia católica puede contribuir a la lucha por ls derechos humanos.

Hoy en día desde Estados Unidos llegan teorías, sobretodo alrededor del académico Mark Lilla, que interpretan que el feminismo y la diversidad son usados por el neoliberalismo para dividir a las clases populares, trabajadoras. ¿Cómo lo ves?

Lo veo como una teoria de hombre blanco y heterosexual, efectivamente. Lo veo como una nueva forma de ultraconservadurismo cuyo eje es la defensa de su mala conciencia y la defensa de unos privilegios que todavía tienen, que han perdido un poco y que pronto recuperarán no sólo a lo bestia, sino multiplicando por diez. El avance del feminismo ha sido un horror para esa izquierda que yo llamo “obrerista” (dejemos, por ahora a la derecha en paz). Ellos reclaman que el antirracismo o el feminsimo divide a la clase obrera.

¿Cuando estuvo unida la clase obrera? ¿Antes del boom feminista, de esta nueva ola, la izquierda estaba más unida?

Ellos, esa izquierda supuestamente “obrerista”, piensan que ir de putas o pegar a sus mujeres no es contradictorio con la lucha de clases. Ese es el problema. Imagina que yo les dijera: “no reconozco tu lucha sindical, porque no conozco ninguna lucha para que la mitad de la población, la femenina, pueda cobrar lo mismo que la otra mitad”. O les dijera: “No reconozco vuestra lucha porque vosotros creeis que vivimos en una sociedad con la esclavitud abolida y en cambio tenemos decenas de miles de esclavas a las que además os follais”. O les dijera: “No reconozco vuestra lucha porque jamas habéis contado con el trabajo sumergido constante, diario y sumergido, sobre el que se construyen el capitalisno y el comunismo”. Esto es casi infantil, de ‘La Bola de Cristal’. Esto dinamita la base. Cuando dices esto, esa izquierda que he llamado “obrerista” responde que, como el poder es blanco y masculino, tenemos que confrontrarle otro poder blanco y masculino. No pueden entretenerse en tonterías como si van de putas o si las mujeres cobran menos que los hombres. ¡A ver si vamos a distraernos en nimiedades! ¡A ver si vamos a pensar que los derechos homosexuales son importantes si estamos trabajando por la economía!  Cuando en lo económico hemos perdido hace muchísimo tiempo. Nosostras nos decantamos por luchar ya no por los derechos humanos, sino por acabar con la idea de las “minorías”. ¿Qué minorias? ¡La minoría son ellos, queridos! Para simplificar: las mujeres somos la mitad –ricas y pobres, que sufrimos igual–, el otro cuarto de hombres son la derecha y los ricos, y ¿qué queda? La supuesta idea del hombre blanco obrerista es minoría. Los hombres son dos minorías peleándose entre ellos. En fín… es un debate muy deprimente. Tiene poca importancia. Es una paja intelectual. Porque el pequeño cuarto de población de hombres blancos, heteros y capitalistas ya ha ganado a los otros tres cuartos (todas las mujeres y estos mierdas de obreristas que creen que el feminismo y el antirracismo distraen).

Han ganado por una contradicion de base. El desarrollo de una idea solidaria que apoye a los derechos humanos es una incoherencia radical de todos nosotros. Porque solo se puede ser malo en un mundo construido sobre la maldad. Decir que defiendes los derechos de los migrantes cuando en tus costas mueren 2.000 personas al año tiene poco sentido. En realidad ellos son los coherentes. El coherente es Abascal. El coherente es Trump. ¿Qué coherencia podemos tener nosotros cuando este teléfono donde grabas o esta libreta donde apuntas cuestan miles de vidas? El fin del cinismo del que hablaba Antonio Baños en el 2000 ha llegado de una forma que yo no esperaba. No ha llegado para ellos, ha llegado para nosotros. Quizás los cínicos, los incoherentes, eramos nosotros.

Foto: IVAN GIMÉNEZ

“Yo no votaría los presupuestos de un partido que aplicó el 155”

¿Qué valoración haces del transcurso del juicio y de la situación de los presos políticos catalanes?

Irá quedando en evidencia que todo este vodevil no se sostiene jurídicamente y que la integridad de los presos políticos es incuestionable, más allá que hicieran un poco el bobo con la declaración y luego con las “declas” de Comín y de Ponsatí diciendo que todo era una farsa.

Los partidos soberanistas no terminaron votando los presupuestos en España y se han convocado nuevas elecciones españolas. ¿Qué futuro le ves al actual bloqueo de la situación?

Los partidos soberanistas ya no son los partidos soberanistas. Son el PDeCat, o como sea que se llame ahora, y ERC. Dos entidades diferentes y en cierto modo enfrentadas. Yo no votaría los presupuestos de un partido que aplicó el 155. En cuanto a las medidas sociales que se les tira por la cara impedir que se apliquen, me permito recordar que nunca le importaron mucho a CDC, o como sea que se llame ahora. Debemos recordar que los recortes en sanidad y en educación fueron brutales en Cataluña. Y sigue siendo la comunidad con más desahucios. Algo que no les ha importado mucho. Otro tema es ERC, que aprobó ciertos presupuestos y que algún día tendrá que preguntarse por qué. No hay “actual bloqueo de la situación”. Hay una acción política de creación de catalanofobia por parte de Ciudadanos, con el apoyo del ala dura del PP, que después se ha convertido en Vox, y del socialismo más ultramontano. Precisamente la situación yo diría que fluye.

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