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La vivienda cooperativa empieza a construir red a escala estatal

Los participantes en el primer encuentro estatal de proyectos de vivienda cooperativa en cesión de uso ponen en común las problemáticas, los retos y las oportunidades de este modelo

29/10/2019 | 19:00

Participantes en el I Encuentro de proyectos de vivienda cooperativa en cesión de uso en Madrid / Foto: LOURDES JIMÉNEZ

Madrid acogió el fin de semana del 19 y 20 de octubre el primer Encuentro de proyectos de vivienda cooperativa en cesión de uso, en la que participaron más de 250 personas procedentesde todo el Estado español. Un éxito de afluencia que ha permitido a los inscritos dialogar entre ellos y con los responsables, cooperativistas y socios de diversos proyectos que abarcan desde el modelo de cohousing senior hasta el intergeneracional. Son personas de todas las edades y condiciones que se encuentran en diversos estadios dentro del proceso de adentrarse en la vivienda cooperativa en cesión de uso: “Hay algunos que simplemente se están planteando la idea, otros que van mucho más adelante y ya tienen solar, préstamo, que ya han sufrido un poquito lo que significa poder desarrollar el proyecto”, nos resume Paloma, arquitecta de Atelier15, una plataforma facilitadora de grupos de vivienda con varios proyectos en Francia.

El modelo de vivienda cooperativa en cesión de uso ha pasado de ser un completo desconocido en nuestro estado a convertirse en, cada vez más, una alternativa transitable para aquellos que se encuentran incapacitados para adquirir un hogar en el que desarrollarse de manera estable dentro del libre mercado, o bien buscan una opción más respetuosa tanto con el medio ambiente como con las propias personas, o pretenden, en la medida de sus posibilidades, llevar a la práctica esa loca idea de cambiar el mundo, empezando por su propia casa. Una alternativa habitacional y de vivienda en el que varias familias deciden formar una comunidad con la que adquirir un terreno y construir sus propias casas en un régimen de comunidad, tomando como eje central el cuidado del medio ambiente y de las propias personas, en la mayoría de los casos.

El principal reclamo del encuentro consistía en compartir esas problemáticas de distinta índole que surgen a la hora de desarrollar un modelo novedoso y de difícil asimilación por parte de administraciones y entidades bancarias. El objetivo: encontrar soluciones en común. Los diálogos se dividían así en varias mesas que fueron rotando de participantes durante la mañana y la tarde, y que fueron condensados en un enorme “mapa de experiencias”.

El reto de la convivencia

“Problemas hay en un montón de planos”, explica Ricardo Moriñigo, delegado de Entrepatios, “el primero y más evidente, el de la gestión de grupo, pues al final es una cosa que requiere mucha interacción, asambleas, reuniones, decisiones complicadas de un calado muy importante; cómo va a ser nuestra vivienda, cuánto dinero nos queremos gastar, etc.”

En este proceso, Ricardo destaca la inversión del orden con respecto al “proceso normal” de compra de vivienda: “digamos que, en contra de lo que es una comunidad de vecinos habitual, que tú te compras la casa sin ver a nadie de la comunidad, te dan las llaves, te vas a vivir y te encuentras con una comunidad y te la comes con patatas, aquí hay un proceso de afinidad y de creación”. Un proceso que ha resultado difícil de comprender, al no estar acostumbrados (como comenta este delegado), a relacionarnos a nivel vecinal. “La reacción recurrente cuando a alguien le cuentas este tema es ‘vais a acabar a palos’”, bromea.

Se formaron grupos de trabajo pequeños para debatir aspectos concretos durante el encuentro / LOURDES JIMÉNEZ

Sin embargo, este trabajo de resiliencia (debatido en otra de las mesas de diálogo) es fundamental para generar casos como el de La Dinamo o La Borda, en Cataluña. Ferran, uno de sus vecinos, celebra el esfuerzo plasmado en una comunidad ya en funcionamiento: “de alguna manera hemos vuelto a vivir como se vivía en los pueblos hace cincuenta años, o en las escaleras de vecinos. Lo compartimos todo, los niños son los niños de toda la comunidad y estamos en un edificio muy guapo, muy eficiente”, ilustra Ferran.

El cohousing senior no busca solo una solución habitacional sino sobretodo una mayor autonomía personal

Su optimismo se une al de Mandi, de Cal Cases, otro proyecto en fase de convivencia, también en Cataluña: “esta comunidad se basa mucho en el apoyo mutuo. Comemos todas juntas, cada familia tiene su espacio privado, pero sí que hay una intención de compartir y, sobre todo, de autogestión”, desarrolla esta catalana. “Nos hacemos la leña, tenemos placas solares, hacemos compras colectivas, tenemos huerta, hacemos pan, vino… otro punto muy importante es la crianza. Hay bastantes peques en la comunidad, y es un eje principal”, concluye.

Los cuidados: dependencia y modelo senior

En ambos casos, la importancia de los cuidados se materializa tanto a la hora de aprender a convivir y relacionarse, como de acercarse a las realidades de personas discapacitadas y senior, en las que las necesidades cambian. “Cuidados quiere decir cuidarse mutuamente las personas para poder llevar esto adelante”, sentencia Rosa, de Walden XXI, un proyecto senior de la cooperativa ‘Sostre Cívic’ en Cataluña.

“Hay mucha preocupación por el tema de la dependencia”, resume Javier del Monte, de Jubilares (presentes en Madrid, Sevilla, Gran Canaria y Valencia), a la hora de plantear los retos abordados en el modelo de cohousing senior. “Lo que se busca no es tanto una solución habitacional, porque la mayor parte de las personas mayores tienen vivienda, si no mayor autonomía personal. Conservar mi autonomía, incluso en situaciones de dependencia, con el apoyo de las personas que me rodean en la comunidad”, apostilla.

Dentro de este colectivo, la búsqueda de una comunidad comprensiva y de apoyo resulta fundamental: “Aquí ha salido mucho esto de ‘no hablamos de viviendas, si no de comunidades’. Queremos una comunidad que nos ayude a seguir desarrollando nuestros proyectos de vida”, incide Javier.

María, de Atelier15, coincide en este planteamiento: “La dependencia es la máxima preocupación en senior, porque en todos hay una cosa en común y es que quieren salir con los pies por delante”, bromea. Se trata de una necesidad implícita en todas las comunidades, ya que, como comentaba una voz que prefiere permanecer anónima, “todos llegaremos a ser discapacitados algún día”.

Educando a la administración: de papeles y nombres

El modelo de cohousing sénior es uno de los más antiguos en materia de vivienda cooperativa en nuestro estado, iniciando sus primeros experimentos en los años 80 del siglo pasado. Sin embargo, se trata de una definición, la de “cohousing”, que ahora parece generar más problemas que soluciones.

“Yo creo que la conclusión fue que todavía nadie tiene claro qué modelo de cooperativa se debe seguir, pero que lo importante es que hay que escoger el término jurídico que se adapte a las necesidades de cada grupo”, resume Paloma, de Atelier15. “De hecho, hay que eliminar cohousing del vocabulario, porque tiene otras implicaciones de marketing. Cada uno está en la búsqueda del nombre adecuado, por ahora nadie lo tiene”, concluye.

La vivienda cooperativa sénior fue unos de los elementos abordados / LOURDES JIMÉNEZ

Hay un objetivo común de seguir un camino autogestionado, ecológico y social, en el que la propiedad no sea más valiosa que la propia vida

“En realidad, aquí ha habido una persona que ha dicho que está habiendo un cambio. Que siente que hay un cambio con la administración”, recuerda María, también de Atelier15. “Pero los que llevan más años sienten que ha sido la gran pelea. Y hay que educar a la administración. La senior es una generación que se ha hecho a sí misma, que cuando eran jóvenes, la administración no estaba para ayudarles en absolutamente nada, es una generación que se ha hecho a sí misma”, desarrolla. “Entonces, quizá eso es positivo para ellos, porque no les importa tanto depender o necesitar la administración, porque ellos mismos se autogestionan”, se admira María.

“Es un tema que todavía no está, no hay un modelo”, apostilla Paloma. “Está todo por crear, lo que existe se puede adaptar, pero hay muchos vacíos. El modelo jurídico bloquea mucho de lo que viene después, que es la financiación, algo super importante para que el proyecto siga”, esclarece esta arquitecta.

Cambiando el mundo… en 30 años

Desde su definición jurídica hasta el trato que debe darse con la administración, el modelo de vivienda cooperativa ha demostrado haber sido pionero a la hora de plantear una alternativa al modelo inmobiliario. En este sentido, aquellos que se embarcan en esta aventura son conscientes de que su resultado no será visible ahora, sino quizás, “dentro de 30 años”, según calcula Ricardo, de Entrepatios.

“Este modelo tiene un impacto muy fuerte la forma de vivir la vecindad y la comunidad, y luego en el tema de la vivienda”, desarrolla Ricardo. “Básicamente estamos sacando vivienda del mercado libre. Cada vez que una vivienda se declara en derecho de uso, es una declaración que es para toda la vida de la vivienda, por lo cual el precio de ésta se desliga del mercado”, recrea este delegado.

El tema económico resulta ineludible e imprescindible a la hora de plantearse participar en un modelo cooperativa, inclinándose la balanza hacia ambos lados: “No es para gente muy humilde, ¿eh? Hay que ser un poquito realistas”, sentencia Lupe, de Travesol, una de las cooperativas de mayor experiencia en nuestro estado. “Porque la ilusión de hacer una cosa de estas, vale. Pero eso cuesta un dinero y la gente tiene que saber eso. Si no tienes ningún recurso, es difícil. No seamos incautos. Esto tiene que ser con tu propio dinero”, interpreta con dureza Lupe.

“Hay gente que dice que las cooperativas de vivienda en cesión de uso no son muy baratas, que necesitas tener un nivel adquisitivo alto”, responde Mandi, de Cal Cases. “Yo, en mi caso, yo tengo 34 años, llevo muchos años viviendo en Cataluña, pagando alquileres, yendo de sitio en sitio…”, rememora la catalana. “Con mi capacidad económica, es imposible comprar una casa, por lo tanto, para mí, la solución que tengo ahora mismo es adquirir una propiedad colectiva, en una cooperativa de cesión de uso. Para tener un proyecto a largo plazo, una estabilidad, y que sea colectiva”, explica Mandi.

“En uno de los grupos se discutía eso, que por lo que estamos luchando ahora no es tanto por cambiar las cosas hoy, si no dentro de 30 años”, parece condensar Ricardo, apoyando la idea subversiva de que este modelo podría realmente llegar a tener un impacto en el modelo económico e inmobiliario.

“Si esto cuaja y empezamos a tener un volumen apreciable de vivienda en este modelo, habrá un 5% de la vivienda en Madrid es en cesión de uso que está desligada del precio de mercado”, refuerza Ricardo. “Aunque el 5% parezca muy poco, el impacto sobre el precio de la vivienda es muy fuerte. Y, sobre todo, que la gente mira hacia allá y dice ‘ostras. Yo me estoy comprando una casa que tengo que pelearme, y esta gente tiene acceso a una vivienda para toda la vida a un precio mucho más reducido que el de mercado’. Esa es la idea política que hay detrás de todo este tinglado”, recuerda.

Paloma va un paso más allá a la hora de plantear la necesidad de este tipo de modelos: “Con Atelier15 hemos construido en Francia varios proyectos, y funciona para crear comunidad. En algún momento, en el mundo, algo tiene que pasar con el modelo de producción. Y creo que este modelo de vivienda, cuando ese momento llegue, va a salvar a la humanidad”, declara, enérgica.

Como en cualquier otro modelo de reciente creación, los límites, términos y procesos continúan sin estar fijos, produciendo debates sobre convivencia, economía y administración que parecen inagotables, y para los cuales el tiempo planteado en las mesas de debate resulta insuficiente. Se habla de casos paradigmáticos, como el de Orcasitas (en Madrid), pero lo cierto es que, por el momento, ninguno de los modelos planteados en este I Encuentro resulta extrapolable.

No era este, tampoco, el objetivo de las jornadas, sino el de compartir: experiencias, ejemplos, anécdotas. Lo realmente apasionante, capaz de congregar a tantas personas llegadas de todo el Estado, es el objetivo común de seguir un camino autogestionado, ecológico y social, en el que la propiedad no sea más valiosa que la propia vida.

Podeis ver a continuación el vídeo-resúmen del Encuentro:

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