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10 películas con crítica social que no han ganado ningún Oscar pero que vale la pena ver

Films sobre denuncias de desastres ecológicos o crímenes de guerra, miradas a la crisis griega y a la decadencia del Estado social europeo o exámenes de conciencia sobre el neocolonialismo turístico

09/02/2020 | 19:00

En la madrugada del pasado domingo, el Teatro Dolby de Los Ángeles ha acogido la 92ª edición de los premios Oscar de cine, organizados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos. Fuera de la espectacularidad de la gala y de las estatuillas, sin embargo, hay muchas películas de actualidad con una fuerte crítica social y política, que han visto la luz en los últimos meses pero que corren el peligro de pasar desapercibidas: films que tratan de denuncias de casos reales de desastres ecológicos o de crímenes de guerra, miradas a la crisis griega y a la decadencia del Estado social europeo o exámenes de conciencia sobre el neocolonialismo turístico.

Reseñamos 10 obras con sentido crítico, estrenadas durane el último año, que vale la pena recuperar:

1. ‘La hija de un ladrón’

Dirección: Belén Funes | Nacionalidad: España | Disponibilidad en cartelera

Una joven, madre de un bebé, intenta salir adelante con los sueldos precarios de duras sesiones de limpieza de edificios mientras busca un empleo más estable. La reaparición de su padre trastorna este presente duro con perspectivas inciertas de mejora. Si ‘El joven Ahmed’ afirma explícitamente la importancia (y la insuficiencia) de los servicios sociales y de las redes de solidaridad en plena decadencia del Estado del bienestar, ‘La hija de un ladrón’ lo hace implícitamente: ¿qué destino podría haber tenido esta madre soltera, antes de que le llegara una oportunidad laboral, si no hubiera accedido a un piso institucional compartido y a la ayuda constante de una vecina?

La realizadora Belén Funes firma un duro retrato social de los derrotados o de quienes están a punto de serlo, un magnífico retrato femenino con familia problemática al fondo. La actriz Greta Fernández interpreta una joven siempre apresurada, de paso decidido y firme que esconde las vulnerabilidades propias de la juventud y de la misma existencia humana. Eduard Fernández es un padre de Schrödinger, que aparece y desaparece con altibajos de emotividad (incluyendo la ira) que descolocan a una hija que no sólo necesita que mejore su economía: el cine social no sólo debe tratar de condiciones de vida, sino también de afectos negados y de emociones más o menos reprimidas.

2. ‘Aguas oscuras’

Dirección: Todd Haynes | Nacionalidad: Estados Unidos | Disponibilidad: en cartelera

Un abogado corporativo recibe una visita de un granjero conocido de su madre: una gran empresa, DuPont, está envenenando su tierra con residuos que matan y provocan enfermedades y malformaciones en su rebaño. Acostumbrado a ponerse del lado de las empresas, acepta el caso por compromiso y con la intención de hacer una mediación amable que complazca a las dos partes. La mala praxis que descubre, sin embargo, supera cualquier expectativa y abarca más de 50 años. Por este motivo, empieza un litigio que durará más de una década.

Todd Haynes, responsable del bello melodrama ‘Carol‘ (2015), convierte un drama ecologista basado en hechos reales en una especie de obra de arte. A través de un dispositivo estético sobrio y sutilmente preciosista, nos relata una pesadilla ecológica llevada a cabo durante décadas por la industria química: apenas este año se ha prohibido en la Unión Europea el uso de la sustancia cancerígena que apunta la película, el conocido por PFOA, aunque con moratorias en algunos sectores. Haynes expone los hechos de forma sosegada y parece evitar tanto los clichés del drama judicial como los excesos adrenalínicos del ‘thriller’, aunque salpica la narración con algún homenaje a un clásico de la intriga de revelaciones de conspiraciones y secretos: ‘Todos los hombres del presidente‘(1976).

3. ‘El viaje de Marta’

Dirección: Neus Ballús | Nacionalidad: Cataluña | Disponibilidad: Filmin y DVD

Una joven debe pasar unos días de vacaciones acompañada de su padre y de su hermano pequeño en un ‘resort’ de Senegal. La protagonista muestra constantemente su incomodidad, además del deseo de conocer la vida local y no el controladísimo simulacro que ofrece la industria turística. Su viaje es amargo, porque descubrirá las dificultades de encajar sus buenas intenciones en una realidad atravesada por las desigualdades económicas extremas y la afectación (¿inevitable?) de éstas en las relaciones personales.

La autora de ‘La plaga‘, Neus Ballús, firma un film agridulce de iniciación a la vida adulta, con el neocolonialismo de África en el trasfondo. La realizadora mira de situarse en un terreno intermedio entre la crítica despiadada y con ecos misántropos de autores como Ulrich Seidl (‘Paraíso:amor‘, 2012) y la complacencia desatada de las ‘feel good’ movies. Combina la aceptación de realidades estructurales que no podemos cambiar sólo con buena voluntad y la posibilidad de generar pequeños espacios de intercambio auténtico. Regala, además, una preciosa escena de amor adolescente rodada con la apariencia íntima de un vídeo testimonial.

4. ‘El joven Ahmed’

Dirección: Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne | Nacionalidad: Bélgica | Disponibilidad: Filmin (26 de marzo, pendiente de confirmación)

Dos históricos del cine social europeo, los hermanos Dardenne, cuentan la historia de un adolescente musulmán en dinámicas de radicalización y los cambios que conllevan en su vida. En parte, los realizadores belgas se distancian de la expansión de su estilo llevada a cabo con ‘Dos días, una noche‘ (2014): si entonces redirigieron un drama laboral hacia los terrenos de un cierto ‘thriller’ contrarreloj de la vida cotidiana en tiempos neoliberales, aquí vuelven a las esencias de sus ficciones con aires documentales. De este modo, evitan cualquier espectacularización de un material sensible.

A diferencia de otras ficciones sobre esta temática, no se muestra un protagonista en riesgo de exclusión social, sino con una cierta red familiar y razonablemente atendido por el Estado. Los Dardenne ponen la cámara y retratan situaciones extremas a través de este joven atraído por el imaginario del martirio y del asesinato del infiel. ‘El joven Ahmed’ es, sobre todo, un drama de observación desapasionada, una ficción que intenta acercarse a la realidad sin reforzar más arquetipos que el del imán extremista que puede manipular las inmadureces ajenas.

5. ‘Sorry we missed you’

Dirección: Ken Loach | Nacionalidad: Reino Unido | Disponibilidad: Filmin (20 de febrero) y DVD (25 de febrero)

Un padre de familia decide endeudarse para comprar una camioneta con la que perseguir un nuevo sueño (o espejismo) del ascensor social: convertirse en un trabajador presuntamente autónomo para un centro de distribución de paquetes. Entre jornadas maratonianas sin tiempo para ir al baño, Ricky ve como su situación familiar se va deteriorando. Ni él ni su mujer, permanentemente ausentes por motivos laborales, no pueden tutelar a un hijo adolescente enfadado por la falta de perspectivas vitales. El chico deduce del ejemplo de sus padres que el trabajo duro no garantiza nada similar al éxito.

El histórico del cine político Ken Loach (‘Tierra y libertad‘, 1995) continúa llevando a cabo una especie de ‘Comedia humana’ de Balzac, en forma de relato fílmico de la inacabable decadencia del Estado social europeo. En esta ocasión, el protagonismo es para esta nueva-vieja economía de máximas obligaciones y mínimos derechos para unos trabajadores que no son reconocidos como tales, con los recortes en sanidad en el trasfondo. Quizás podemos echar de menos el Loach más energético de los viejos tiempos del thatcherismo y su resaca, aquel realizador que firmó ‘Riff-raff‘ (1991) o ‘Lloviendo piedras‘ (1993), pero el buen trabajo con los actores consigue dotar de autenticidad a un esqueleto dramático limitado.

6. ‘Secretos de Estado’

Dirección: Gavin Hood | Nacionalidad: Reino Unido| Disponibilidad: Movistar+ Cine (19 de febrero)

Katharine Gun, una mujer que trabaja como traductora dentro de un organismo de los servicios de inteligencia británicos, observa con estupor los preparativos diplomáticos de la invasión de Irak. Cuando su oficina recibe un correo electrónico de un mando de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, donde se evidencia el deseo de presionar o extorsionar a seis delegados de las Naciones Unidas para que cambien el sentido de su voto y ‘legalicen’ la guerra, Gun imprime esta comunicación para hacerla llegar a las manos de los periodistas. Una vez estalla el escándalo, confiesa la filtración a sus superiores y acaba afrontando un proceso legal.

Gavin Hood (‘El juego de Ender‘, 2013) opta por dar forma de drama infiltrado de ‘thriller’ a este relato basado en la historia real de la protagonista. La misma banda sonora supone una llamada al espectador para que mantenga una tensión moderada. Los responsables de la película hacen equilibrios para mantener una cierta sobriedad expositiva ‘british’ que honre al caso real y, al mismo tiempo, inyectar un poco de adrenalina para satisfacer a una audiencia que puede pedir más emoción. El resultado desprende solidez y lanza hilos con la tradición del thriller de conspiraciones sin comprometer su valor divulgativo: recordar la existencia de una filtradora probablemente más desconocida para la opinión pública que Edward Snowden o Chelsea Manning.

7. ‘El lago del ganso salvaje’

Dirección: Diao Yinan | Nacionalidad: China | Disponibilidad: en cartelera

Un hombre fugitivo y una mujer enigmática se encuentran de noche en una estación de tren. Él esperaba a su mujer y se encuentra con esta desconocida. Empiezan las explicaciones recelosas sobre quién es quién en esta muestra explosiva de cine negro contemporáneo, estéticamente trabajadísima y empapada de la atmósfera de fatalidad propia de algunos de los clásicos del género. El resultado es uno de los films más destacados de este año cinematográfico.

Como el prestigioso realizador Jia Zhangke (‘Un toque de violencia‘, 2013), un crítico del Partido Comunista chino que tenía problemas para estrenar sus films, Diao Yinan (‘Black coal‘, 2014) parece haber encontrado un espacio para la crítica gubernamentalmente aceptable: mezclar el drama más o menos realista con las formas estilizadas del ‘noir’. El cineasta nos muestra algunas zonas oscuras del gigante asiático, en forma de tramas de crimen organizado. Diao cumple el peaje de incluir imágenes de eficacia institucional, pero da el protagonismo a unos delincuentes abatidos que retrata con una empatía inusual.

8. ‘El escuadrón de la muerte’

Dirección: Dan Krauss | Nacionalidad: Estados Unidos

Un soldado estadounidense destacado en Afganistán trata de hacer su trabajo de forma respetuosa con la población local. Su superior, partidario también de mantener unas relaciones amables, muere y es sustituido por un durísimo veterano al que los interrogatorios convencionales le parecen insuficientes. El joven irá descubriendo una trama de torturas y de asesinatos ‘disciplinadores’ de los ciudadanos que no informan de las actividades de la insurgencia. El escuadrón viste estos crímenes como actos en legítima defensa: un arma dejada cerca del cuerpo abatido pone fin a cualquier pregunta de la jerarquía militar. El rechazo evidente del soldado protagonista lo pondrá en el punto de mira de sus compañeros.

El realizador Dan Krauss firmó un documental homónimo sobre estos hechos en el año 2013. Ahora, vuelve a elaborar la historia bajo las formas de las ficciones ambientadas en la autodenominada ‘guerra contra el terror’. La diferencia sustancial respecto a otras películas es que la atmósfera de amenaza que cultiva Krauss proviene, en esta ocasión, de un grupo de soldados estadounidenses y no sólo de los posibles combatientes afganos. El resultado matiza, pero no cuestiona frontalmente, la tendencia a examinar las invasiones de Irak o de Afganistán desde una perspectiva de crítica autocompasiva: continúa más centrada en los efectos sobre la salud o la ética de los propios soldados, sin abordar en profundidad las consecuencias sobre los países invadidos.

9. ‘Comportarse como adultos’

Dirección: Costa-Gavras | Nacionalidad: Francia | Disponibilidad: Filmin (6 de marzo, pendiente de confirmación)

Un veteranísimo del cine político, el realizador griego Costa-Gavras (‘Missing‘, ‘El capital‘), adapta en forma de ficción las memorias políticas escritas por Iannis Varufakis, ministro de Economía durante la primera etapa en el Gobierno de Syriza. ‘Comportarse como adultos‘ es, por lo tanto, una memoria sometida al punto de vista de uno de los personajes del drama colectivo vivido en el país helénico.

Costa-Gavras firma un docudrama bastante sobrio que detalla escenas concretas de un proceso de negociaciones. La tesis que sobrevuela el film es bien conocida: una parte de la Unión Europea no quería apoyar al Estado griego, ni siquiera a la misma viabilidad económica de la alianza, sino dar ejemplo con un castigo de terribles consecuencias sociales. El realizador ensaya una salida de tono con un curioso desenlace simbólico o alucinatorio y, en parte, con un retrato vagamente paródico del antiguo primer ministro Tsipras. El resultado es un film divulgativo que, al mismo tiempo, resulta plano. Y esto nos puede impulsar a reflexionar: ¿debe convertirse en espectacular un drama colectivo real? ¿debe ser necesariamente entretenido el cine político?

10. ‘La odisea de los Giles’

Dirección: Sebastián Borensztein | Nacionalidad: Argentina | Disponibilidad: en cartelera

Un matrimonio propietario de una gasolinera en un pueblo argentino en desaparición plantea a algunos de sus vecinos la recuperación cooperativa de un almacén de grano, que serviría para dar puestos de trabajo y revitalizar la zona. El sueño está muy cerca, pero llega el ‘corralito’. Y, dentro del ‘corralito’, tiene lugar una estafa. Un tiempo después, y gracias al azar, los protagonistas encuentran la oportunidad de recuperar sus ahorros. Sebastián Borensztein firma esta comedia negra que es, al mismo tiempo, una fábula sobre el crack argentino de 2001. Muestra una alianza interclasista entre una empresaria de éxito, varios comerciantes y algunos trabajadores que intentan robar al ladrón de cuello blanco que se apropió de sus ahorros.

El entretenimiento pasa por delante de cualquier crítica, y esta fantasía de revancha ‘popular’ es, en el fondo, autocomplaciente. Al estilo del Hollywood censurado de los años treinta a sesenta, los problemas de los protagonistas tienen nombres y apellidos. Y las soluciones están al alcance de la mano, aunque sea con explosivos. ‘La odisea de los Giles’ nos permite plantearnos si un film sobre el corralito es intrínsecamente crítico o puede ser un entretenimiento tranquilizador como lo fueron muchas comedias de Hollywood alrededor de la Gran Depresión. En esta ocasión, con el matiz fatalista del argentino medio y su visión de la corrupción como un fenómeno inevitable.

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