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Sergi Picazo

Sergi Picazo

Periodista i editor de CRÍTIC

No se ha hablado lo suficiente de la durísima vida de las enfermeras

A todo el mundo le preocupa que se contraten más médicos... y sí, es importante. Pero no preocupa a tanta gente la contratación de enfermeras.

02/05/2019 | 19:01

El equipo de profesionales de la UCI Pediátrica del Hospital Universitari Vall d'Hebron inmobilizan a un bebè para realizarle una prueba diagnóstica / BANC D'IMATGES D'INFERMERES

Este artículo quiere ser un poema de amor a las enfermeras (y enfermeros) de este país y una canción desesperada por su situación laboral. Una de las profesiones más despreciadas y al mismo tiempo una de las profesiones más importantes para la vida y para los cuidados de las personas. Quien no ha pasado en algún momento u otro por las manos de una enfermera, y quien no ha respirado aliviado con esa sonrisa tranquilizadora, aquellas palabras de aliento, aquel “todo ha ido bien”, aquel “si te duele, avísanos”, aquella pastilla a las tres de la madrugada para calmar el dolor, aquel consejo de salud básico para encontrarse mejor…

Hablamos siempre de los científicos que consiguen avances médicos —y es lógico— y hablamos de los médicos que salvan vidas —y es lógico también—, pero creo que no hablamos lo suficiente de las enfermeras que tenemos: del gran trabajo que hacen, a pesar de que tienen un salario, en general, no muy elevado y unas condiciones de trabajo durísimas. No hablamos de ello por un cierto clasismo sanitario que siempre ha menospreciado a las enfermeras —y ya no digamos las auxiliares de enfermería o los celadores— como el último escalafón del sistema de salud. No hay referentes sociales enfermeras, ni protagonizan series de televisión de éxito. El periodista Carles Capdevila, en un artículo titulado “Cada noche es el Día Mundial de la Enfermería“, decía algo que debería ser obvio, pero que a menudo olvidamos: “Me doy cuenta del trabajo que hacen y de cómo llegan a ser, de invisibles. Lo eran para mí mismo hasta que descubrí que, cuando la medicina me trataba a trozos, eran ellas las que más y mejor entendían que somos personas enteras”.

Tuve hace poco una experiencia familiar pasando días y días en un hospital barcelonés.

Los médicos, sí, buenos, perfectos, ninguna queja.

Pero la gran ayuda que tuvimos fue la que nos ofrecía a cualquier hora del día -desde las siete de la mañana hasta bien entrada la madrugada (24/7, 24 horas, 7 días)- el equipo de enfermeras de la planta. Solucionándote cualquier problema, cualquier angustia, cualquier duda, y sobre todo cualquier dolor o molestia… pero también haciendo posible que las personas que han de pasar unos días o noches en el hospital reciban una caricia o, incluso, una frase de apoyo anímico en un momento en que estás absolutamente vendido, solo y nervioso.

Y, ostras, buscando información sobre enfermeras, empecé a ver que PRECISAMENTE las enfermeras en tienen una situación laboral y de salud muuuuy jodida. Y la verdad es que yo, lo reconozco, no era consciente de ello. El Sindicato de Enfermería SATSE denunciaba hace algunas semanas que sufren “situaciones de sobrecarga laboral” y que “no han visto compensados ​​sus esfuerzos” durante los años de la crisis económica y los recortes en la sanidad. Un solo profesional del sector de la enfermería puede tener agendadas hasta “nueve consultas” en una misma hora.

De hecho, la cosa va mucho más allá. Encontré hace poco esta noticia perdida en la prensa que creo que había que volver a explicar:

Según un estudio del Consejo de Colegios de Enfermeras y Enfermeros de Cataluña…

Una de cada tres enfermeras asegura que duerme menos de 6 horas el día.

– Una de cada tres enfermeras está en riesgo de tener problemas de salud mental (cuando la tasa entre la población general es del 9,7%).

– Una de cada tres enfermeras cree que su situación laboral es insegura, sobre todo las menores de 40 años que trabajan mayoritariamente con contratos interinos o temporales.

– Un 33,7% de las enfermeras hace jornadas sin horario fijo, por turnos de día, noche o fines de semana, una jornada poco compatible con la conciliación familiar.

El estudio concluye que las condiciones de trabajo: jornadas muy largas, horarios poco ‘normales’ (noches, fines de semana), cargas elevadas de trabajo, situaciones de estrés y una altísima responsabilidad sobre la salud de los pacientes… aumentan los riesgos psicosociales de los profesionales, sobre todo en el caso de los enfermeros y enfermeras que trabajan en hospitales, donde tienen más trabajo y participan menos en las decisiones logísticas y laborales.

El Foro de Atención Primaria (FoCAP) calculaba que también se habían perdido más de un millar de enfermeros y unos 800 puestos de trabajo de personal de administración, cocina, mantenimiento o limpieza… A todo el mundo le preocupa que se contraten más médicos… y sí, es importante. Pero no preocupa a tanta gente la contratación de enfermeros y de enfermeras. Sin embargo, como decía el bueno de Carles Capdevila, “todo pasa —literalmente— por sus manos”.

Este texto forma parte de la sección “No s’ha parlat prou de”, del programa de radio ‘No ho sé’, de Rac-1, dirigido por Agnès Marqués. Aquí podéis escuchar la versión radiofónica.

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